Hora del Código


HOUR-OF-CODE“La Hora del Código” es un acontecimiento a nivel mundial que tiene como objetivo promover el desarrollo del pensamiento computacional y el aprendizaje de la programación desde edades muy tempranas, aunque como indican los organizadores se puede participar desde los 4 a los 104 años.

Puedes informarte de los programas que se van a usar en estas direcciones

Este año se celebra la semana del código del 7 al 13 de diciembre, y el Departamento de Filosofía quiere contribuir al programa organizando algunas de las actividades propuestas por la organización. Vamos a usar las aulas de informática para jugar y aprender a programar. Si quieres participar rellena el siguiente formulario.

Más información a través de

  • @Ies_Med
  • @odyseus2009

Entrevista a Mario Bunge


  • José Luis Fernández Moreno
  • Profesor departamento de Filosofía
Mario Bunge en Madrid. / Olmo Calvo / Sinc

Mario Bunge en Madrid. / Olmo Calvo / Sinc

Comenzamos el año con una entrevista al profesor Mario Bunge. Es difícil encasillar al profesor Bunge en un área concreta de la Filosofía, porque no hay tema sobre el que no haya tratado y polemizado, en ocasiones de forma vehemente. Tuve la suerte de ser testigo de una acalorada discusión con un profesor de psicología en la Faculta de Filosofía de Granada en una conferencia en el aula magna. Aunque no recuerdo muy bien el contenido de la pregunta, algo sobre el “ego” o el “yo”, la respuesta de Mario Bunge fue inolvidable. Tras golpear la mesa gritó: ¡¡”córtele la cabeza a una persona, estírpele el cerebro y dígame dónde se encuentra el ego”!!.

En el auditorio hubo división de opiniones, freudianos pataleando el suelo y fisicalistas de lo más variado, a los que se unían  psicólogos que hubiesen militado en el brazo armado del conductismo, aplaudiendo como locos. Por aquellos entonces no entendía muy bien de qué se estaba tratando allí, aunque uno, como decía el profesor Tomás Calvo, ya “cojeaba del ala analítica”. Lo que si comprendí es que en algunos temas de filosofía hay que entrar a discutir con el cuchillo en la boca. El profesor Mario Bunge es un auténtico bucanero que no ha desaprovechado nunca la ocasión de polemizar sobre temas relacionados con la filosofía de la ciencia, filosofía de la mente o sobre política.

En la entrevista que le realiza Pampa García Molina (periodista especializada en ciencia y tecnología, licenciada en Física)  y que se publica en la agencia de noticias SINC, el profesor Bunge, a sus 94 años, nos habla de las relaciones entre política y ciencia, la situación actual de la física y la decadencia de la filosofía. Y como no podía ser de otro modo, afilando el cuchillo contra los “filósofos” postmodernos.

Enlace a la entrevista a Mario Bunge

Dios no es una hipótesis necesaria


Se cuenta, que cuando  el físico, astrónomo y matemático  Pierre Simon Laplace (1749-1827) presentó a Napoleón su libro Traité de Mécanique céleste en el que exponía su modelo cosmológico, el emperador le preguntó por el papel que jugaba Dios en todo aquello, a lo que Laplace le respondío: “No he necesitado esa hipótesis, Sire”.

Algo parecido ha hecho recientemente el astrofísico Stephen Hawking en la lectura de una conferencia que pronunció el 16 de abril en el California Institute of Technology. La conferencia, a la que asistir requería hacer colas de hasta 12 horas, e incluso se sabe de alguien que llegó a ofrecer 1000 dólares por una entrada, sin éxito, tenía como título The Origin of the Universe  y se trata de la lectura actualizada de un texto que Hawking escribió en 2005.

Entrada a la coferencia de S. Hawking

En la conferencia se hizo un repaso de la historia de la astrofísica desde las primeras explicaciones mitológicas hasta las teorías y paradigmas contemporáneos y se trató el problema del papel que la explicaciones mitológico-religiosas han jugado en la explicación del origen del cosmos. Para Hawking, como para Laplace, Dios no es una variable en el conjunto de ecuaciones que describen el origen y la evolución del universo. En los modelos cosmológicos actuales la intervención divina no es necesaria.

Hawking reveló que en la década de los ochenta, el Papa Juan Pablo II exhortó a los científicos a no adentrarse en el estudio del momento inicial del cosmos, al tratarse este de un tiempo sagrado. El científico bromeó con un texto atribuido, al parecer erróneamente a San Agustín, en el que cuando se le pregunta qué estaba haciendo Dios antes de crear el universo, respondió: estaba haciendo un infierno para los que hacen preguntas como estas.

El texto de San Agustín dice literalmente:

14. “He aquí que yo respondo al que preguntaba: «¿Qué hacía Dios antes que hiciese el cielo y la tierra?» Y respondo, no lo que se dice haber respondido un individuo bromeándose, eludiendo la fuerza de la cuestión: «Preparaba—contestó—los castigos para los que escudriñan las cosas altas.» Una cosa es ver, otra reír. Yo no responderé tal cosa. De mejor gana respondería: «No lo sé», lo que realmente no sé, que no aquello por lo que fue mofado quien preguntó cosas altas y fue alabado quien respondió cosas falsas.” (San Agustín. Confesiones. Libro XI)

The History & Structure of the Universe (Infographic).

Estructura, evolución e historia del universo. (Infografía. Espace.com)

La verdad es que la conclusión de Agustín de Hipona no es que sea tampoco muy satisfactoria, pues según el Santo, Dios no hacía nada antes de crear el Universo. La fusión de teología y física, en el mejor de los casos resulta estéril.

Hawking terminó hablando de la Teoría-M que postula la posibilidad de que puedan coexistir múltiples universos en los que podrían darse muchas formas distintas de existencia y que tan sólo en unos pocos podría darse una forma de existencia similar a lo que llamamos humanidad. Por último, defendió la investigación en cosmología dado que en algún momento antes de los próximos 1000 años nuestra especie deberá abandonar el planeta.

Cocina, limpia y gana el premio Nobel


Cuando en 1977 Rosalyn Yalow recibió el premio Nobel de Medicina, la revista  Family Health tituló la noticia «She Cooks, She Cleans, She Wins the Nobel» (“Cocina, limpia y gana el Nobel”), lo nos permite hacernos una idea de cuál era la concepción imperante de la relación entre mujer y ciencia. La relación de la mujer con la ciencia siempre ha sido problemática, y aunque hoy día las aportaciones de la mujer al desarrollo de la ciencia se han normalizado, sin embargo no es muy habitual encontrar científicas que además de su labor investigadora y docente se dediquen a la divulgación científica. Vamos a ver tres magníficas excepciones a esta “norma”.

Maria Konnikova, (web personal) licenciada en Psicología en la Universidad de Harvard,  en su libro Sherlock Holmes, the mindful detective recurre al famoso detective para enseñarnos cómo trabaja nuestra mente y cómo podemos mejorar algunas de nuestras habilidades cognitivas. El éxito de  Holmes en sus investigaciones residía en su especial habilidad para “ser consciente de nuestro entorno” y poder obtener toda la información relevante que hay en él y desechar la información que sea superflua. Conocer cómo funcionan nuestros sentidos y cómo interaccionan con el medio es la clave para poder mejorar nuestra capacidad de actuar como el gran detective, y hacer las preguntas adecuadas para obtener las respuestas correctas.

María Konnikova recurre a la analogía que Conan Doyle utilizó en su novela Estudio en escarlata en la que Holmes describe cómo es el cerebro.

«Yo creo que, originariamente, el cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter el mobiliario que uno prefiera. Las gentes necias amontonan en ese ático toda la madera que encuentran a mano, y así resulta que no queda espacio en él para los conocimientos que podrían serles útiles o, en el mejor de los casos, esos conocimientos se encuentran tan revueltos con otra montonera de cosas que les resulta difícil dar con ellos. Pues bien: el artesano hábil tiene muchísimo cuidado con lo que mete en el ático del cerebro. Sólo admite en el mismo las herramientas que pueden ayudarle a realizar su labor; pero de éstas sí que tiene un gran surtido y lo guarda en el orden más perfecto. Es un error el creer que la pequeña habitación tiene paredes elásticas y que puede ensancharse indefinidamente. Créame, llega un momento en que cada conocimiento nuevo que se agrega supone el olvido de algo que ya se conocía. Por consiguiente, es de la mayor importancia no dejar que los datos inútiles desplacen a los útiles»

La primera herramienta que hay que guardar en el ático, nos dice M. Konnikova es la observación, y  a partir de ella, la imaginación, la creatividad y la capacidad de deducción. Con estas herramientas y la capacidad para no dejar de conocer y de estudiar podremos hacer un correcto mantenimiento del ático.

M. Konnikova además de su web personal y de una columna semanal dedicada a psicología y literatura en Scientifc American tiene el blog Big Think y realiza su tesis doctoral en  Columbia University

Valeria Edelsztein es doctora en química e investigadora en CONICET. También es columnista de “Científicos Industria Argentina”Canal 7”y  productora de contenidos de Proyecto G Canal Encuentro y además ha escrito dos libros de divulgación científica centrados en el papel que la mujer cumple como un elemento clave en la transferencia de conocimiento y ciencia.

Los remedios de la abuela

Los remedios de la abuela. Mitos y verdades de la medicina casera. (2011. Edición S. XXI) Se trata, de un compendio abuelístico de remedios caseros que se ha trasmitido de generación en generación y que se basan en el ensayo y error y en el principio básico, más genérico y no menos peligroso, de que lo que no mata engorda.

Valeria Edelsztein desglosa algunos de estos remedios caseros buscando su base científica aprovechando la ocasión para desmontar algunos mitos y contarnos las curiosas historias que hay detrás de ellos. El último capítulo del libro está dedicado a analizar las posibilidades que ofrece la “medicina a la carta” mediante la utilización de los biofármacos.

En mayo de 2012, Edelsztein ganó el primer Premio Internacional de Divulgación «Ciencia que Ladra» con su segundo libro Científicas: cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera) (S. XXI editores).  En el libro podemos encontrar las contribuciones que las mujeres han hecho a la ciencia,  desde Hipatia de Alejandría, la primera matemática de la que se tiene referencia hasta esas premios Nobel que además limpian y cocinan.

Además de ser una buena ocasión para conocer el papel destacado, y muchas veces desconocido, que las mujeres han tenido en el desarrollo científico, se trata de una magnífica ocasión para reivindicar la necesidad de incorporar de una forma más visible a la mujer a la ciencia y a la tecnología. “Hay que romper barreras, pasar del desconocimiento al reconocimiento. Conocer a las mujeres que hicieron ciencia, en circunstancias más adversas que las actuales, es una forma de despertar vocaciones. Y que muchas puedan demostrar lo que valen”. (El País 4/01/2013)

Os dejo algo que quizá os resulte útil después de estos días de atracones

El currículo de Sonia Fernández-Vidal es apabullante, especialmente si tenemos en cuenta que nació en 1978: Doctora en Óptica e Información Cuántica por la Universidad Autónoma de Barcelona. En 2003 contribuyó  a través del CERN en el proyecto LHC (El colisionador de hadrones cerca de Ginebra). En 2005 colaboró con la división teórica en el Los Alamos National Lab LANL en un proyecto sobre la decoherencia e información cuántica. También contribuyó en 2006 en un proyecto europeo sobre computación cuántica escalable con luz y átomos a través del Instituto de Ciencias Fotónicas ICFO. A partir de 2009 trabaja como docente e investigadora en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sonia Fernández-Vidal ha escrito recientemente dos novelas que tienen un trasfondo científico. La primera es La puerta de los tres cerrojos (2011. LA GALERA, S.A. EDITORIAL) en la que se cuentan las aventuras de Nico, un adolescente que tiene “experiencias cuánticas” al entrar en una misteriosa casa en la que, con la ayuda de unos extraños personajes -tan extraños como permite la física cuántica- podrá cumplir con la misión que se le presenta al entrar en ese extraño mundo.

En su segunda novela, Quantic Love. La novela que resuelve la ecuación del amor. (2012. LA GALERA, S.A. EDITORIAL) Laila, que trabaja como camarera en el CERN para costearse sus estudios, deberá despejar las dos variables que componen la ecuación de su vida, una es un periodista suizo y la otra una científico estadounidense que esconde un gran secreto. “En el verano más emocionante de su vida, descubrirá que la ciencia puede ser sexy y que el amor es la energía más poderosa del Universo”.

En fin, tres magníficos ejemplos de que la ciencia puede ser interesante, divertida y sexi. No encuentro más escusas para invitaros a que estudies.

“Gravitation is not responsible for people falling in love.”

ALBERT EINSTEIN

¿Se puede ser culto sin saber ciencia?


¿Qué tipo y qué nivel de conocimiento científico-técnico  se le debe de exigir a una persona para que se pueda decir de ella que es culta?

Video del debate

Video del debate

Os dejo el enlace al video en el que Jorge Wagensberg,  Gonzalo Argandona y Valeria Edelsztein, científicos y periodistas especializados en la divulgación de la ciencia debaten sobre el tema. Es interesante leer también los comentarios que los lectores hacen en la entrada de la noticia en el periódico El País.

Es cierto que el nivel de desarrollo científico alcanzado en los dos últimos siglos exige un gran esfuerzo para estar al día de los avances que se producen en las distintas disciplinas científicas. Sin embargo, nunca ha habido en la historia de la humanidad tanta facilidad para acceder a los lugares en los que se producen esos conocimientos. Basta pensar en los sistemas de matrícula abiertas y gratuitas que tiene universidades de prestigio, o en la cantidad de literatura- analógica y digital- que se está presentando al público para que pueda tener acceso a los avances en el desarrollo científico-técnico.

Toda civilización y toda cultura  exige a sus integrantes que tengan un cierto nivel de conocimientos sobre su desarrollo tecnológico y científico. Es impensable que un bosquimano o un yanomami puedan sobrevivir sin conocer los avances tecnológicos que ha hecho su cultura. En occidente se debe exigir a las personas que también tengan un conocimiento apropiado del desarrollo científico que ha alcanzado nuestra cultura.

Por otro lado, y como recientemente ha demostrado la crisis del modelo económico en la que estamos inmersos, no debemos dejar la toma de decisiones de aquellas cuestiones que pueden ser trascendentales para nosotros, a nivel individual y colectivo, en manos de unos supuestos “técnicos” (“fílosofos-gobernantes” para los que ya hayan pasado por Platón) que acaparan el saber y por lo tanto la capacidad para tomar decisiones. Esto exige que la ciudadanía tenga el mayor nivel posible de conocimientos científico. tecnológico.

Un modelo educativo que prescinde de ofrecer a los estudiantes un conocimiento del estado de la ciencia en el mundo contemporáneo no puede ser bueno y debiéramos aceptarlo.

¡Sapere Aude!