¿Celebrando el Día de la Constitución?


Constitución Española

Actividad para el Día de la Constitución

Título I. De los derechos y deberes fundamentales
Capítulo tercero. De los principios rectores de la política social y económica
Artículo 47
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

Los días 29 de octubre y 7 de noviembre, representantes de la plataforma STOP Desahucios impartieron unas charlas en los cursos de 1º de bachillerato sobre el significado del artículo 47 de laConstitución, y de las consecuencias de su incumplimiento. En el contexto de la actual crisis económica los efectos de una política en la que los recortes económicos recaen fundamentalmente en los sectores más débiles de la sociedad, la consecuencia del impago de una hipoteca es el desahucio.

Las representantes de la plataforma informaron sobre:

  • ¿Qué es un desahucio?
  • ¿A quién se desahucia?
  • ¿Quién desahucia?
  • ¿Por qué se produce el desahucio?

También explicaron cómo actúa la plataforma cuando se tiene conocimiento de una situación que va a terminar en el desahucio de una familia. La actuación es fundamentalmente preventiva, evitando, mediante una negociación, que se llegue al desahucio y buscando fórmulas que permitan a las familias ocupar su vivienda modificando las condiciones que pactaron inicialmente con la entidad bancaria. Sólo en los casos en los que no es posible alcanzar el acuerdo se inicia una fase de presión mediática, dando a conocer a los medios de comunicación o con presencia en la calle la situación de esa familia.

Padlet sobre la actividad

 

“A Theory of Justice”. El musical!!!


Imagen

De la obra “A Theory of Justice. The Musical” Rebecca Reilly-Cooper dijo “una combinación hilarante del teatro musical y la filosofía política” ( The Phiklosophers’ magazine). En el Law and Humanities Blog (vinculado a Harvard) se dice “Those wild “Oxfordians” have set A Theory of Justice to music  (Don’t know what they think about Shakespeare, but what uses they have for Rawls, Nozick, Kant, Aristotle, and the rest is pretty clear). And “they” said it couldn’t be done.”

Linea de Tiempo de J. Rawls

rawls linea tiempo

J. Rawls. Linea de tiempo

Un mundo feliz


Autor: Álvaro García

Curso: 1º Bachillerato

Recientemente he estado sumido en la lectura de la magnífica obra de Aldous Huxley “Un Mundo Feliz” (1932) en la cual se plantea la distopía de un mundo futurista en el que no existe la pobreza, ni el hambre, ni la enfermedad, ni la guerra y la tecnología es suficientemente avanzada como para no renegar nunca de lo considerado “progreso”.

Para hacer esto posible se ha erradicado la convivencia familiar, la variedad cultural, el arte, la literatura, la religión… incluso se mantiene a los ciudadanos permanentemente ocupados para que no inviertan su tiempo en pensar y reflexionar, sino para cumplir el cometido para el que han sido asignados desde que nacen (rendir en sus respectivos oficios, alimentarse, dormir… y poco más). La necesidad de cubrir el tiempo de ocio, de mantener relaciones de compañerismo o de satisfacer el deseo sexual se suplantan con drogas legalizadas (y suministradas) por el gobierno como el soma o la escopolamina, o bien por simulaciones artificiales de aquello que se desea hacer (siempre que las leyes estatales lo permitan).

Hablamos de un mundo en el que el ser humano practica el cultivo embrionario clasificado en laboratorios para asegurar la continuidad de la especie, esto es, se somete al embrión a una serie de tratamientos para obtener un ser humano con las características estándares establecidas (existen cuatro tipos básicos de seres humanos: alfas, betas, gammas y epsilones. Cada uno responde a unas capacidades fisiológicas que lo distinguen del resto de tipos y, en función de ellas es como se distribuye a las personas para cubrir los distintos sectores de trabajo del sistema).

A los niños se les mantiene desde que nacen hasta cierta edad en grandes recintos a modo de guarderías donde se les somete a sesiones de condicionamiento neo-pavloviano para que, al alcanzar la edad adulta realicen sistemáticamente cualquier trabajo y que la producción del país no decaiga ni un solo momento, y para que solamente sientan predilección a realizar actividades que conlleven un consumo financiero para estar impulsando la economía constantemente sin dar lugar a variaciones bruscas en las gráficas.

El frío se aliaba a la incomodidad en la forma de intensos rayos X. En el momento de su decantación, los embriones sentían horror por el frío. Estaban predestinados a emigrar a los trópicos, a ser mineros, tejedores de seda al acetato o metalúrgicos. Más adelante, enseñarían a sus mentes a apoyar el criterio de su cuerpo.

– Nosotros los condicionamos de modo que tiendan hacia el calor – concluyo Mr. Foster -. Y nuestros colegas de arriba les enseñarán a amarlo.

– Y éste – intervino el director sentenciosamente -, éste es el secreto de la felicidad y la virtud: amar lo que uno tiene que hacer. Todo condicionamiento tiende a esto: a lograr que la gente ame su inevitable destino social.”

Aldous Huxley: Un mundo feliz.

La hipnpedia es también una terapia muy utilizada que consiste básicamente en la repetición de una grabación de sonido al oído de los niños durante sus horas de sueño a fin de inculcarles conocimientos, reglas o procedimientos que se crean correctos.

En resumen, la utopía irónica de un sistema mundial centralista en el cual las normas se acatan de forma sistemática, resultado de condicionamientos y suministro de drogas a los individuos de la sociedad y cuya trascendencia ha sido la supresión de todo aquello que el ser humano considera destructivo, no productivo y antiprogresista.

Para abrir el debate planteo las siguientes cuestiones: ¿Es la concesión del libre pensamiento lo que corroe desde dentro las bases de la sociedad civilizada y da lugar al conflicto y al belicismo? ¿Sería la solución a estos problemas la implantación de un estado mundial centralista y férreo, como el de la obra de Huxley?  ¿A qué llamamos progreso y de qué manera podríamos encaminar a la sociedad de una manera no restrictiva ni opresora hacia él? ¿Debemos pagar el precio de la eliminación de la tradición para centralizar la sociedad y vivir en comunión con todos y con todo? ¿Cuál es la utopía, al fin y al cabo, de un mundo feliz?

“A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es, su destino.

Sopesándolo todo bien, parece como si la Utopía se hallara más cerca de nosotros de lo que nadie hubiese podido imaginar hace sólo quince años. Entonces, la situé para dentro de seiscientos años en el futuro. Hoy parece posible que tal horror se implante entre nosotros en el plazo de un solo siglo.”

Aldous Huxley: Un mundo feliz, prólogo 

Karl Marx. Un fantasma muy vivo


“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las potencias de la vieja Europa se han unido en una Santa Alianza para acorralar a ese fantasma” (Comienzo del Manifiesto Comunista) [Descargar en pdf] Sigue leyendo

¿Había vida antes de los jefes?


Autor Manuel Daza

Departamento de Filosofía

¿Es el poder y la dominación política un universal humano? ¿Es posible la humanidad sin gobernantes ni gobernados?

Los fundadores de la ciencia política y del pensamiento moderno como Hobbes y Locke creían que no. Afirmaban que el origen del Estado era consecuencia de un pacto o contrato hipotético  con el que los individuos abandonan el estado de naturaleza, cediendo al poder político parte de su libertad natural para garantizar la paz, la vida y la propiedad privada. Thomas Hobbes opina que no es posible la sociedad sin un jefe fuerte ya que “existe una inclinación del ser humano, un perpetuo y desazonador deseo de poder por el poder, que sólo cesa con la muerte”. Debido a este anhelo, la vida anterior al Estado constituye una “guerra de todos contra todos”, “solitaria, pobre, sórdida, bestial y breve”. ¿Hay, por tanto, en el ser humano esa insatisfecha sed de poder que, a falta de un jefe todopoderoso, conduce inevitablemente a que el hombre sea un lobo para el hombre?

J. Locke

Locke comparte con Hobbes su preocupación por la seguridad y la paz, aunque adoptan perspectivas opuestas. Hobbes defenderá el absolutismo político, mientras que el pensador inglés apuesta por el liberalismo. Su primer paso consiste en dejar constancia de lo que el mismo entiende por poder político, que distingue del poder del padre, del amo, del marido o del señor sobre sus hijos, criados, mujer o esclavos, respectivamente, es decir, diferenciarlo de la autoridad y la influencia. Poder político, dice Locke, es “el derecho a dictar leyes, incluida la pena de muerte y, en consecuencia, todas las inferiores, para la regulación y salvaguarda de la propiedad, y a emplear la fuerza de la comunidad en la ejecución de todas las leyes y en la defensa del Estado contra agresiones del exterior, y todo ello únicamente en pro del bien público.” (II Tratado, 1, 3)

Locke establece que el estado de naturaleza es un estado de libertad e igualdad en el que el poder y la jurisdicción son recíprocos y nadie tiene más que los otros. El estado de naturaleza debe ser amable y puede serlo; no feroz, como era para Hobbes. Pero tampoco debe imaginarse como un jardín de delicias en un libre juego de impulsos hedonistas. El estado de naturaleza tiene su ley que a todos obliga: nadie ha de atentar contra la vida, la salud, la libertad ni las posesiones de otro; nadie puede invocar una “libertad” que nos autorice a destruirnos mutuamente. La guerra de todos contra todos no es, en absoluto, una necesidad, como creía Hobbes; pero es, desde luego, una posibilidad. Una o varias personas pueden recurrir a la fuerza para obtener lo que la norma natural prohíbe, es decir, para supeditar a sus fines propios la libertad, la vida o los bienes de los demás. Si esto es así, sería legítimo que en el estado de naturaleza unos hombres pueden adquirir poder sobre otros, pero no un poder absoluto sino en la medida necesaria para la reparación y la represión hasta donde dicten la razón y la conciencia. Sólo así es legítimo que un hombre hago daño a otro, que es lo que llamamos castigo. Pero, si de este modo tenemos poder ejecutivo, parece poco razonable que uno sea juez en su propia causa, porque el amor propio le hará parcial y el deseo de venganza podrá llevarle al exceso. Para evitar o limitar esa posibilidad es para lo que los hombres se organizan en sociedades y establecen un poder “al que apelar” para que asegure la convivencia en paz, que sería imposible en ese estado de naturaleza anterior a  la constitución del Estado.

Sin embargo, los antropólogos del siglo XIX y XX han tenido la oportunidad inmejorable de analizar ejemplos de bandas y tribus actuales, que por su peculiaridad orográfica o las condiciones extremas de sus hábitats, han permanecido al margen de la civilización, continuando con modos de vida y tradiciones que se remontan a más de 20.000 años, coincidiendo así prácticamente con todas las sociedades del paleolítico y cuyos sistemas políticos no incluían este concepto de poder político.

Cazadores de la etnia san

Una de estas bandas actuales son los bosquimanos !kung que viven en el desierto del Kalahari, que forma parte del parque transnacional que se extiende por Botswana y Namibia en el S.O. africano. Son grupos de cazadores-recolectores, que ha sido el modo de vida humano durante el 90% de su existencia, con domesticación escasa o inexistente, nómadas, sin propiedad privada y, por tanto, con un intercambio recíproco. Su sistema político, como el de todas las bandas y tribus, es no centralizado, es decir, el poder es temporal y fragmentario. No hay un líder formal y su actividad política se limita, esencialmente, a la toma de decisiones sobre migración, distribución de alimentos y resolución de conflictos interpersonales. Sus consejos y conocimientos son respetados por sus logros y cualidades personales, pero no poseen un estatus especial ni detentan poder (sólo autoridad e influencia). Cuando un cabecilla da una orden, no dispone de medios físicos para castigar a aquellos que la desobedecen. Por consiguiente, si quiere mantener su puesto, dará pocas órdenes.

Un grupo de esquimales, por ejemplo, seguirá a un cazador experto y acatará su opinión con respecto a la selección de cazadores, pero en todos los demás asuntos su opinión no pesará más que la de cualquier otro miembro de la banda. En este tipo de organizaciones no hay un sistema de rangos perdurables ni instituciones políticas en sentido estricto.

A juzgar por estos ejemplos, podríamos concluir que durante la mayor parte de la prehistoria nuestra especie se manejó bastante bien sin jefe supremo. Durante más de 30.000 años transcurrió la vida del hombre sin necesidad de reyes ni reinas, sin presidentes ni gobiernos, jueces o policías. ¿Es, por tanto, la aspiración a dominar una conducta aprendida?

Estos antropólogos destacan que es sólo con la propiedad privada, los excedentes y otros factores, que comienzan con la revolución neolítica (hace 12.000 años), cuando surgió el gobierno formal o sistemas políticos centralizados, con un líder soberano apoyado por una burocracia aristocrática que ya sí utiliza medios coercitivos y, por tanto, el uso de la fuerza para la toma de decisiones, garantizar la seguridad y proteger los derechos grupales. Nos encontramos pues con una sociedad estratificada en clase dominante, que utilizará al estado para ejercer su dominio sobre la clase dominada.

Educación y revolución. Entrevista a Pérez Reverte


Autor: José Luis Fernández Moreno

Profesor del Departamento de Filosofía

Entrevista a Arturo Pérez Reverte en el programa “Salvados.

La entrevista entera debe motivar una reflexión profunda sobre los motivos de la situación actual, y las posibilidades de reacción de los ciudadanos, pero es a partir del minuto 12:26 cuando Pérez Reverte habla del papel que la educación puede jugar en la transformación social e individual

En el siguiente enlace podéis acceder al artículo que se menciona en la entrevista “Los amos del mundo” publicado el 15 de noviembre de 1998 en XL El Semanal.