What Makes Humans Special?


El número del mes de septiembre de la revista Scientific American está dedicado a la evolución humana. En este número, en el artículo  “What Makes Humans Special? A graphical tour of our evolutionary advantages starts with anatomy”, podemos encontrar esta infografía sobre la evolución del cuerpo y su adaptación a partir de la capacidad para el uso de herramientas, y la facilidad para el desplazamiento en posición vertical.

human special

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Un único linaje evolutivo


Autor: José Luis Fernández Moreno

(Departamento de Filosofía)

Basta que uno tenga unos apuntes medianamente estructurados y actualizados sobre paleoantropología para que, zas!!!!, En toda la boca. La publicación esta semana de un artículo en la revista Science con los resultados de la investigación dirigida por David Lordkipanidze  sobre cinco cráneos en el yacimiento de Dmanisi, trastocan de nuevo los esquemas evolutivos que, hasta ahora, se venía aceptando.

El cráneo 5 (D4500) hallado en Dmanisi en 2005 se correspondería con la mandíbula (D2600) encontrada en el 2000, y formarían uno de los restos fósiles mejor conservados de los primeros miembros del género Homo.

El cráneo 5 pertenece a un varón con una altura media entre 1,40 y 1,60 m; con un peso aproximado de  50 kg y que cuando murió debía tener unos 30 años. Su capacidad craneal se estima en  546 centímetros cúbicos. Sus rasgos morfológicos indican que tendría una mandíbula grande, con buenos dientes y poderosos músculos de masticación, con las proporciones típicas del género Homo, piernas largas y brazos más cortos.

The Georgian skull discovery explained (video de la BBC)

La antigüedad que se calcula a estos restos es de 1,8 m.a. y fueron depositados en el lugar en un intervalo de tiempo muy corto. Esto es lo realmente importante, porque lo que este hallazgo muestra es que se tratarían de individuos pertenecientes a una misma especie, con un rango muy amplio de variaciones morfológicas.

Los cinco cráneos humanos primitivos de Dmanisi (Georgia), del 1 al 5 (de izquierda a derecha). / M. PONCE DE LEÓN / CH. ZOLLIKOFER (UNIVERSIDAD DE ZÚRICH). (Fuente El País)

Homo erectus georgicus. Dmanisi

Las consecuencias de este descubrimiento han sido calificadas como “una pequeña bomba” en el campo de la paleoantropología, ya que permiten reorganizar el esquema evolutivo hasta ahora aceptado. El esquema evolutivo, más o menos aceptado, era que hace aproximadamente unos 2 m.a. Homo hábilis se desarrolló en África dando lugar a una especie nueva llamada Homo ergaster. H. ergaster sería la primera especie en abandonar el continente africano por la ruta asiática, evolucionando hacia el Homo erectus. Se trataría por tanto de especies distintas pertenecientes a un mismo género. Sin embargo, los nuevos descubrimientos permitirían agrupar a estas especies (habilis, rudolfiensis, ergaster, erectus) dentro de una misma, a la que habría que unir el Homo georgicus encontrado en los yacimientos de Dmanisi.

“Este nuevo cráneo confirma que los fósiles de Dmanisi son lo que parecen: una forma primitiva de Homo erectus, o mejor, de su variante africana más antigua, que algunos llaman Homo ergaster. […] Dicho de otro modo, se trataría de un australopiteco evolucionado, con capacidad craneal mayor, pero con una cara todavía muy proyectada y muelas grandes” apunta Juan Luis Arsuaga en  El País. De ser esto así, la expansión del género Homo de África hacia Asia se habría producido en épocas muy tempranas.

Ilustración del individuo del cráneo número 5 de Dmanisi. / j.h. matternes (Fuente El País)

Para José María Bermúdez de Castro, investigador y director de las excavaciones de Atapuerca, las conclusiones que se pretenden extraer de estos hallazgos son desorbitadas. Por un lado, las diferencias de capacidad craneal entre los cráneos son importantes. Los cuatro cráneos  encontrados tienen una capacidad mayor ( entre 600 y 700 centímetros cúbicos), y un aparato masticador menos desarrollado, probablemente asociado a una dieta distinta. Por otro lado, afirma Bermúdez de Castro, estos trabajos olvidan las diferencias existentes entre los ecosistemas de África y Eurasia durante los dos últimos millones de años, así que pretender unificar en una única especie a todos los registros del género Homo comprendidos entre  hace dos millones de años y 100.000 años “es una osadía con una base científica muy dudosa. La variación que se observa en el registro del género Homo en todo este tiempo es considerablemente superior a la que mostramos hoy día las centenares de poblaciones que formamos la especie Homo sapiens”.

Luis Quevedo (editor del blog Paleoantropología hoy) entrevista a María Ponce de Leon, paleoantropóloga del grupo de Dmanisi y coaotora del trabajo publicado en Science. Se trata de una entrevista muy interesante en la que se explican los procesos propios de la excavación y se explican las consecuencias que se derivan de este hallazgo

¡Mutad y expandíos!


El origen del homo sapiens se remonta hasta aproximadamente unos 200.00 años, y su expansión por África y posteriormente por el continente europeo y asiático se produce hace unos 80.000 años. Existe una gran controversia sobre las rutas migratorias que el homo sapiens utilizó para salir del continente africano y sobre su expansión y posterior evolución, así como las causas que propiciaron las sucesivas oleadas migratorias.
Si es una cuestión esencial saber qué motivó la salida del homo sapiens de África, una cuestión no menos importante sería saber por qué esa migración no se produjo antes. ¿Por qué el  homo sapiens estuvo confinado en África 100.000 años?
Un reciente trabajo publicado en Plos One que reúne las investigaciones realizadas por un amplio y diverso grupo de científicos liderados por la profesora Joshua M. Akey de la Universidad de Washington ofrece una respuesta a esta cuestión en la que se vincula la expansión de un linaje de homo sapiens por África y posteriormente por Europa y Asia a una alteración en la dieta provocada por una mutación genética.
La formación y el posterior desarrollo del cerebro en los humanos están directamente relacionados con el consumo de un cierto tipo de ácido específico que se encuentra en el pescado. El acido docosahexaenoico (DHA) es fundamental para el desarrollo de las neuronas. Un déficit en el consumo de este ácido parece estar ligado a trastornos en el comportamiento debido a desórdenes neurológicos y también se vincula con la aparición de Alzheimer,y de diferentes formas de depresión.

80.000 años atrás existían en el centro de África una gran concentración de lagos que permitía al homo sapiens satisfacer las necesidades de DHA, y eso explicaría su largo periodo de confinamiento en África. Una mutación en un grupo de genes del cromosoma 11 habría posibilitado la conversión de ácidos grasos poliinsaturados de origen vegetal en los ácidos poliinsaturados necesarios y que hasta ahora sólo podían obtenerse del consumo de pescado.
Esta mutación que permite convertir los ácidos vegetales en DHA tuvo que sufrir una fuerte presión selectiva lo que ocasionó su rápida expansión por el territorio africano. Una vez que no se depende de una dieta rica en pescado, es posible desplazarse y colonizar nuevos territorios de ecosistemas más variados.