What Makes Humans Special?


El número del mes de septiembre de la revista Scientific American está dedicado a la evolución humana. En este número, en el artículo  “What Makes Humans Special? A graphical tour of our evolutionary advantages starts with anatomy”, podemos encontrar esta infografía sobre la evolución del cuerpo y su adaptación a partir de la capacidad para el uso de herramientas, y la facilidad para el desplazamiento en posición vertical.

human special

¿Había vida antes de los jefes?


Autor Manuel Daza

Departamento de Filosofía

¿Es el poder y la dominación política un universal humano? ¿Es posible la humanidad sin gobernantes ni gobernados?

Los fundadores de la ciencia política y del pensamiento moderno como Hobbes y Locke creían que no. Afirmaban que el origen del Estado era consecuencia de un pacto o contrato hipotético  con el que los individuos abandonan el estado de naturaleza, cediendo al poder político parte de su libertad natural para garantizar la paz, la vida y la propiedad privada. Thomas Hobbes opina que no es posible la sociedad sin un jefe fuerte ya que “existe una inclinación del ser humano, un perpetuo y desazonador deseo de poder por el poder, que sólo cesa con la muerte”. Debido a este anhelo, la vida anterior al Estado constituye una “guerra de todos contra todos”, “solitaria, pobre, sórdida, bestial y breve”. ¿Hay, por tanto, en el ser humano esa insatisfecha sed de poder que, a falta de un jefe todopoderoso, conduce inevitablemente a que el hombre sea un lobo para el hombre?

J. Locke

Locke comparte con Hobbes su preocupación por la seguridad y la paz, aunque adoptan perspectivas opuestas. Hobbes defenderá el absolutismo político, mientras que el pensador inglés apuesta por el liberalismo. Su primer paso consiste en dejar constancia de lo que el mismo entiende por poder político, que distingue del poder del padre, del amo, del marido o del señor sobre sus hijos, criados, mujer o esclavos, respectivamente, es decir, diferenciarlo de la autoridad y la influencia. Poder político, dice Locke, es “el derecho a dictar leyes, incluida la pena de muerte y, en consecuencia, todas las inferiores, para la regulación y salvaguarda de la propiedad, y a emplear la fuerza de la comunidad en la ejecución de todas las leyes y en la defensa del Estado contra agresiones del exterior, y todo ello únicamente en pro del bien público.” (II Tratado, 1, 3)

Locke establece que el estado de naturaleza es un estado de libertad e igualdad en el que el poder y la jurisdicción son recíprocos y nadie tiene más que los otros. El estado de naturaleza debe ser amable y puede serlo; no feroz, como era para Hobbes. Pero tampoco debe imaginarse como un jardín de delicias en un libre juego de impulsos hedonistas. El estado de naturaleza tiene su ley que a todos obliga: nadie ha de atentar contra la vida, la salud, la libertad ni las posesiones de otro; nadie puede invocar una “libertad” que nos autorice a destruirnos mutuamente. La guerra de todos contra todos no es, en absoluto, una necesidad, como creía Hobbes; pero es, desde luego, una posibilidad. Una o varias personas pueden recurrir a la fuerza para obtener lo que la norma natural prohíbe, es decir, para supeditar a sus fines propios la libertad, la vida o los bienes de los demás. Si esto es así, sería legítimo que en el estado de naturaleza unos hombres pueden adquirir poder sobre otros, pero no un poder absoluto sino en la medida necesaria para la reparación y la represión hasta donde dicten la razón y la conciencia. Sólo así es legítimo que un hombre hago daño a otro, que es lo que llamamos castigo. Pero, si de este modo tenemos poder ejecutivo, parece poco razonable que uno sea juez en su propia causa, porque el amor propio le hará parcial y el deseo de venganza podrá llevarle al exceso. Para evitar o limitar esa posibilidad es para lo que los hombres se organizan en sociedades y establecen un poder “al que apelar” para que asegure la convivencia en paz, que sería imposible en ese estado de naturaleza anterior a  la constitución del Estado.

Sin embargo, los antropólogos del siglo XIX y XX han tenido la oportunidad inmejorable de analizar ejemplos de bandas y tribus actuales, que por su peculiaridad orográfica o las condiciones extremas de sus hábitats, han permanecido al margen de la civilización, continuando con modos de vida y tradiciones que se remontan a más de 20.000 años, coincidiendo así prácticamente con todas las sociedades del paleolítico y cuyos sistemas políticos no incluían este concepto de poder político.

Cazadores de la etnia san

Una de estas bandas actuales son los bosquimanos !kung que viven en el desierto del Kalahari, que forma parte del parque transnacional que se extiende por Botswana y Namibia en el S.O. africano. Son grupos de cazadores-recolectores, que ha sido el modo de vida humano durante el 90% de su existencia, con domesticación escasa o inexistente, nómadas, sin propiedad privada y, por tanto, con un intercambio recíproco. Su sistema político, como el de todas las bandas y tribus, es no centralizado, es decir, el poder es temporal y fragmentario. No hay un líder formal y su actividad política se limita, esencialmente, a la toma de decisiones sobre migración, distribución de alimentos y resolución de conflictos interpersonales. Sus consejos y conocimientos son respetados por sus logros y cualidades personales, pero no poseen un estatus especial ni detentan poder (sólo autoridad e influencia). Cuando un cabecilla da una orden, no dispone de medios físicos para castigar a aquellos que la desobedecen. Por consiguiente, si quiere mantener su puesto, dará pocas órdenes.

Un grupo de esquimales, por ejemplo, seguirá a un cazador experto y acatará su opinión con respecto a la selección de cazadores, pero en todos los demás asuntos su opinión no pesará más que la de cualquier otro miembro de la banda. En este tipo de organizaciones no hay un sistema de rangos perdurables ni instituciones políticas en sentido estricto.

A juzgar por estos ejemplos, podríamos concluir que durante la mayor parte de la prehistoria nuestra especie se manejó bastante bien sin jefe supremo. Durante más de 30.000 años transcurrió la vida del hombre sin necesidad de reyes ni reinas, sin presidentes ni gobiernos, jueces o policías. ¿Es, por tanto, la aspiración a dominar una conducta aprendida?

Estos antropólogos destacan que es sólo con la propiedad privada, los excedentes y otros factores, que comienzan con la revolución neolítica (hace 12.000 años), cuando surgió el gobierno formal o sistemas políticos centralizados, con un líder soberano apoyado por una burocracia aristocrática que ya sí utiliza medios coercitivos y, por tanto, el uso de la fuerza para la toma de decisiones, garantizar la seguridad y proteger los derechos grupales. Nos encontramos pues con una sociedad estratificada en clase dominante, que utilizará al estado para ejercer su dominio sobre la clase dominada.

Un único linaje evolutivo


Autor: José Luis Fernández Moreno

(Departamento de Filosofía)

Basta que uno tenga unos apuntes medianamente estructurados y actualizados sobre paleoantropología para que, zas!!!!, En toda la boca. La publicación esta semana de un artículo en la revista Science con los resultados de la investigación dirigida por David Lordkipanidze  sobre cinco cráneos en el yacimiento de Dmanisi, trastocan de nuevo los esquemas evolutivos que, hasta ahora, se venía aceptando.

El cráneo 5 (D4500) hallado en Dmanisi en 2005 se correspondería con la mandíbula (D2600) encontrada en el 2000, y formarían uno de los restos fósiles mejor conservados de los primeros miembros del género Homo.

El cráneo 5 pertenece a un varón con una altura media entre 1,40 y 1,60 m; con un peso aproximado de  50 kg y que cuando murió debía tener unos 30 años. Su capacidad craneal se estima en  546 centímetros cúbicos. Sus rasgos morfológicos indican que tendría una mandíbula grande, con buenos dientes y poderosos músculos de masticación, con las proporciones típicas del género Homo, piernas largas y brazos más cortos.

The Georgian skull discovery explained (video de la BBC)

La antigüedad que se calcula a estos restos es de 1,8 m.a. y fueron depositados en el lugar en un intervalo de tiempo muy corto. Esto es lo realmente importante, porque lo que este hallazgo muestra es que se tratarían de individuos pertenecientes a una misma especie, con un rango muy amplio de variaciones morfológicas.

Los cinco cráneos humanos primitivos de Dmanisi (Georgia), del 1 al 5 (de izquierda a derecha). / M. PONCE DE LEÓN / CH. ZOLLIKOFER (UNIVERSIDAD DE ZÚRICH). (Fuente El País)

Homo erectus georgicus. Dmanisi

Las consecuencias de este descubrimiento han sido calificadas como “una pequeña bomba” en el campo de la paleoantropología, ya que permiten reorganizar el esquema evolutivo hasta ahora aceptado. El esquema evolutivo, más o menos aceptado, era que hace aproximadamente unos 2 m.a. Homo hábilis se desarrolló en África dando lugar a una especie nueva llamada Homo ergaster. H. ergaster sería la primera especie en abandonar el continente africano por la ruta asiática, evolucionando hacia el Homo erectus. Se trataría por tanto de especies distintas pertenecientes a un mismo género. Sin embargo, los nuevos descubrimientos permitirían agrupar a estas especies (habilis, rudolfiensis, ergaster, erectus) dentro de una misma, a la que habría que unir el Homo georgicus encontrado en los yacimientos de Dmanisi.

“Este nuevo cráneo confirma que los fósiles de Dmanisi son lo que parecen: una forma primitiva de Homo erectus, o mejor, de su variante africana más antigua, que algunos llaman Homo ergaster. […] Dicho de otro modo, se trataría de un australopiteco evolucionado, con capacidad craneal mayor, pero con una cara todavía muy proyectada y muelas grandes” apunta Juan Luis Arsuaga en  El País. De ser esto así, la expansión del género Homo de África hacia Asia se habría producido en épocas muy tempranas.

Ilustración del individuo del cráneo número 5 de Dmanisi. / j.h. matternes (Fuente El País)

Para José María Bermúdez de Castro, investigador y director de las excavaciones de Atapuerca, las conclusiones que se pretenden extraer de estos hallazgos son desorbitadas. Por un lado, las diferencias de capacidad craneal entre los cráneos son importantes. Los cuatro cráneos  encontrados tienen una capacidad mayor ( entre 600 y 700 centímetros cúbicos), y un aparato masticador menos desarrollado, probablemente asociado a una dieta distinta. Por otro lado, afirma Bermúdez de Castro, estos trabajos olvidan las diferencias existentes entre los ecosistemas de África y Eurasia durante los dos últimos millones de años, así que pretender unificar en una única especie a todos los registros del género Homo comprendidos entre  hace dos millones de años y 100.000 años “es una osadía con una base científica muy dudosa. La variación que se observa en el registro del género Homo en todo este tiempo es considerablemente superior a la que mostramos hoy día las centenares de poblaciones que formamos la especie Homo sapiens”.

Luis Quevedo (editor del blog Paleoantropología hoy) entrevista a María Ponce de Leon, paleoantropóloga del grupo de Dmanisi y coaotora del trabajo publicado en Science. Se trata de una entrevista muy interesante en la que se explican los procesos propios de la excavación y se explican las consecuencias que se derivan de este hallazgo

El rap del neandertal


Steven Mithen  publicó en 2007 un libro con un llamativo título The Singing Neanderthals: The Origins of Music, Language, Mind, and Body, que sufrió un asombroso cambio en su traducción española Los neandertales cantaban rap: Los orígenes de la música y del lenguaje (Drakontos/Crítica)

Recientemente S. Mithen ha impartido una conferencia dentro del ciclo sobre neurociencias cognitivas que se imparten en Cosmocaixa (Barcelona). La idea que sostiene Mithen es que el estudio del origen del lenguaje no debe desvincularse del estudio sobre el origen de la música. La música ha estado vinculada a nuestra especie desde muy antiguo. Hay restos de instrumentos musicales con una antigüedad de 35.000

Flauta formada con un hueso de ave encontrada en la cueva de Geißenklösterle. Se le calcula una antigüedad de entre 35.000 y 40.000 años

Para estudiar los cambios morfológicos que permitieron el desarrollo de la música y del lenguaje hay que remontarse hasta los australopithecinos. El incremento de carne en su dieta permitió una disminución del tamaño de los dientes y la liberación de espacio en la cavidad bucal, lo que posibilitó la producción de un mayor rango de sonidos. A su vez, el bipedismo ocasionó una disminución de la estructura pélvica y un estrechamiento del canal del parto que dificulta la gestación de bebés en un avanzado estado de desarrollo. Dado que las crías requieren mayores cuidados, aquí viene la parte más polémica del trabajo de Mithen, el cántico de las madres sería una manera de mantener el contacto con las crías mientras se dedicaban a las tareas de recolección.

Estas “habilidades musicales” también debieron ser útiles, sostiene Mithen, a los machos para de nuestros antepasados para realizar las tareas de cortejo.

De entre las dos hipótesis que se platean para explicar el origen del lenguaje, una “compositiva” que afirma que el protolenguaje del que derivaría nuestro lenguaje estaba formado por palabras con contenido muy delimitado y unido por una sintaxis muy simple, Mithen opta por una segunda teoría holística en la que el lenguaje inicial estaría compuesto por expresiones multisilábicas conectadas como un todo. Tan sólo cuando estas expresiones empezaron a segmentarse en palabras concretas que permitieron su posterior combinación mediante reglas de construcción aparece un lenguaje pleno.

La música o protomúsica sería previa al lenguaje y constituiría un modo de comunicación holista compuesta de mensajes y no de palabras, manipulativo porque facilitaría influir en la conducta de los demás, multimodal porque se produciría mediante el uso del cuerpo y de la voz, y por último sería también mimético ya que se inspiraría en los sonidos del entorno natural.

En los neandertales no se han encontrado elementos simbólicos que permitan suponer la existencia de un lenguaje de tipo simbólico, por lo que la idea de un lenguaje musical previo sería un magnífico sistema de comunicación. Si los neandertales no disponían de un sistema de lenguaje con sonidos segmentados formando palabras unidas mediante reglas de formación, entonces más que rap quizá cantansen melodías como estas

Ponga un antropólogo/a en su vida


antropologia

En la entrada “Desafío extremo” en la Sima de los Huesos, se hablaba de la importancia de difundir el trabajo que realizan los arqueólogos/as como una parte importante de la divulgación científica.

Por desgracia, en este país es más fácil conocer las andanzas de cualquier personaje televisivo o de un torero mal hablado, que los trabajos de investigación, muchos de ellos de altísimo nivel, que se realizan en cualquier disciplina de investigación científica. Por eso, la parte del trabajo de Jesús Callejas es interesante en la medida en la que muestra cómo es y en qué consiste el trabajo de los arqueólogos/as y paleoantropólogos/as que trabajan en la Sierra de Atapuerca.

Como al parecer en todos lados cuecen habas, en 2011 el gobernador del Estado de Florida, Rick Scott, afirmó que los estudios universitarios deben estar dirigidos esencialmente a “la búsqueda de empleo”, de modo que aquellos estudios que no faciliten la incorporación al trabajo deberían ser retirados de los planes de estudio. Como ejemplo de “estudio ineficiente” utilizó el los estudios de antropología.

En respuesta a esta barbaridad que supone tener un concepto meramente mercantil de los estudios y de la investigación, los estudiantes de antropología, pensando que este señor no tiene la más remota idea de lo que es y lo que aporta a la sociedad la antropología, han diseñado esta presentación.

anthropology

En la página This is Anthropology de la American Anthropological Association, se puede encontrar un mapa interactivo en el que se pueden ver los trabajos que realizan los antropólogos/as en los distintos lugares del mundo

Find a Anthropologist

Ahora que corren malos tiempos para los estudios de Filosofía en España, quizá sería interesante dedicar algo de tiempo y de reflexión a la contribución de la Filosofía en la educación de los ciudadanos/as y de los futuros investigadores/as

“Desafío extremo” en la Sima de los Huesos


Desafío Extremo. Especial Atapuerca

   La divulgación científica debe guardar un delicado equilibrio entre el entretenimiento y el respeto por el trabajo científico. El rigor científico no debe dificultar la divulgación de la ciencia. Pero, en la medida en que el objetivo es divulgar y extender el conocimiento científico más allá de lo que pueda entender un experto en la materia y  acercar los avances científicos a un público más o menos ilustrado en el tema.

El trabajo presentado en el programa “Desafío extremo” –Especial Atapuerca– por Jesús Callejas y su equipo tiene momentos interesantes, en tanto que busca presentar el trabajo, muchas veces desconocido, que realizan los/as arqueólogos/as y paleoantropólogos/as. Pero también tiene momentos de escaso rigor.

Por un lado, hay falta de documentación. La Sima de los huesos sí ha sido grabada para la televisión. De hecho, existe un documental titulado “Atapuerca. El misterio de la evolución humana” dirigido y realizado por David Trueba y producido por Madrid Scientific Films en el que, eso sí, con unos cuantos años menos, Arsuaga, Carbonel y compañía ya nos mostraban el interior de la Sima de los Huesos y la aventura que supuso el descubrimiento en la sierra de Atapuerca de la especie Homo antecesor.

Por otro lado, Callejas no para de decir que va a adentrarse en el lugar en el que se encuentran los restos de nuestros antepasados. Al pLa divulgación científica debe guardar un delicado equilibrio entre el entretenimiento y el respeto por el trabajo científico. El rigor científico no debe dificultar la divulgación de la ciencia. Pero, en la medida en que el objetivo es divulgar y extender el conocimiento científico más allá de lo que pueda entender un experto en la materia y  acercar los avances científicos a un público más o menos ilustrado en el tema.

La Asociación  Amigos de Atapuerca ha puesto el grito en el cielo. En su blog se puede leer una entrada muy crítica con el programa de televisión. Llegar a la Sima de los Huesos no supone un gran desafío deportivo y no entraña ninguna dificultad técnica que justifique la presencia de Jesús Callejas y su programa en el yacimiento. Aunque si es interesante mostrar la vida cotidiana de los antropólogos/as y el resultado de sus investigaciones, esto se podría haber realizado sin descender por la Sima.

Tanto el documental dirigido por Javier Trueba, como el que rodó Werner Herzog (La cueva de los sueños olvidados) son dos buenos ejemplos de lo que la divulgación científica puede hacer, con rigor, en favor del desarrollo y el conocimiento de la ciencia.